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Una instalación solar, además de preparar el ACS (agua caliente sanitaria) también puede apoyar a la calefacción. Un sistema correctamente diseñado puede ahorrar entre un 80-90% de las necesidades energéticas para el ACS y un 30-40% de las necesidades de calefacción al año. La energía restante debe ser aportada mediante un sistema convencional del tipo caldera o similar.
Para la mejor aplicación de la energía solar a la calefacción lo más recomendable es disponer de un sistema de calefacción mediante suelo radiante. El suelo radiante es el sistema de calefacción que ofrece un mayor confort a sus usuarios ya que es el que más se acerca a la distrubución de temperatura ideal para el cuerpo humano: pies calientes, cabeza fría. Algunas características del suelo radiante son:
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Permite que los niños puedan jugar en el suelo y moverse incluso descalzos, sin peligro de enfriamientos.
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Toda la superficie del suelo es radiadora de calor. No existen zonas frías ni calientes.
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Las habitaciones quedan libres de radiadores.
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No se genera polvo pues no produce corrientes de aire. El aislamiento impide que se propaguen el calor y lo ruidos a la planta de abajo.
- Admite toda clase de solados.
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Baja temperatura del agua (30-40ºC).
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Se trata del sistema que, por sus características de baja temperatura, se adapta mejor a la aplicación de la energía solar.
Si va a diseñar su vivenda piense en instalar suelo radiante, aún cuando no pretenda instalar en este momento energía solar, es un medio muy efectivo y confortable de calentar su casa, permitiendo además la futura colaboración solar si así lo desea. |